Estados Unidos y la Unión Europea, burlados una y otra vez por Irán en el terreno nuclear, están decididos a poner en marcha una nueva ronda de sanciones económicas contra la República Islámica y a prestar apoyo moral a la anunciada nueva ronda de protestas callejeras contra la manipulación electoral del pasado verano. El aniversario de la revolución islámica, que se conmemora el jueves, quiere ser usado por la oposición para dejar de nuevo en evidencia al Gobierno.