El cuarto y último juicio al ex presidente peruano Alberto Fujimori concluyó ayer tras apenas dos sesiones. La sala penal especial presidida por el juez supremo César San Martín condenó al ex mandatario a seis años de prisión por cuatro delitos cometidos durante su Gobierno, relacionados con el espionaje telefónico, la compra de medios de comunicación con fondos públicos y los sobornos a congresistas para que se pasasen a su grupo parlamentario tras las elecciones de 2000, en las que no logró mayoría parlamentaria. El proceso fue extremadamente rápido, porque Fujimori se declaró conforme con la acusación formulada por la fiscalía. De este modo, evitó un largo proceso público (las audiencias fueron retransmitidas por televisión) y la presentación de pruebas y testigos que, según sus acusadores, habrían dejado en evidencia su participación en estos delitos de corrupción, emblemáticos de su régimen, y perjudicado la candidatura de su hija Keiko, actual congresista y una de las favoritas, según los sondeos, para ganar las elecciones presidenciales de 2011.
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